Instalar un Amplificador de cabeza, todos hemos vivido este dilema. Los amplificadores de potencia hoy en día son una maravilla. Han evolucionado de manera tremenda durante los últimos 30 años. Primero llegaron los Clase D para bajas frecuencias y más recientemente los Clase D de Rango Completo, los cuales están orillando a la extinción a los hasta hace poco omnipresentes Clase A/B. Hoy día la potencia disponible raya en lo ridículo.

Siempre he dicho que “mientras más potente, mejor”, pero creo que ya se está llegando a un punto donde definitivamente no se requieren tantos miles de Watts, al menos para escuchar música uno solo mientras usamos nuestro auto como medio de transporte. En cuanto a funciones adicionales en los amplificadores, también son muchas las marcas que ofrecen cada vez mejores y más sofisticados procesadores integrados.

Punto crítico de instalar un Amplificador de cabeza, el manejo de la temperatura.

Sin embargo, sin importar qué tan moderno, potente y eficiente, hay un punto que todavía hoy es crítico en todo amplificador, y ese es su manejo de la temperatura. Si bien es cierto que cada día los amplificadores son más eficientes, llegando o incluso superando bajo ciertas circunstancias el 90% de eficiencia, también son mucho más potentes, por lo que la cantidad de calor que requieren disipar continúa siendo un factor a considerar durante su instalación.

Lo que todo instalador debe cuidar al montar un amplificador es procurar ubicarlo de manera tal que exista un adecuado flujo de aire por sus disipadores. Esto quiere decir montarlo típicamente de forma horizontal o vertical, en algún lugar donde no quede encerrado, donde se pueda garantizar tal flujo de aire.

Las contraindicaciones son jamás montar un Amplificador de cabeza, donde le pueda dar directamente la luz del sol o cerca de fuentes importantes de calor, como directamente encima del mofle del auto. Cuando no se pueden cumplir estas reglas o aún cumpliéndolas ya en la práctica resultan insuficientes, la solución suele ser adicionar un pequeño ventilador, preferentemente encerrando al amplificador y montando tal ventilador como extractor, para que por un extremo chupe aire fresco y por el otro se deshaga del aire caliente.




Releyendo las líneas anteriores, una de las contraindicaciones más importantes es Jamás montar un Amplificador de cabeza. Resulta que el calor tiende a subir, y si se le monta de cabeza, con los disipadores hacia abajo, típicamente el calor quedará atrapado, subirá la temperatura y tenderá a protegerse por sobrecalentamiento con mucho más facilidad. Pero ustedes estarán de acuerdo conmigo que las reglas se hicieron para romperse, ¿no es así?

Lo que todo instalador debe cuidar al montar un amplificador es procurar ubicarlo de manera tal que exista un adecuado flujo de aire por sus disipadores. Esto quiere decir montarlo típicamente de forma horizontal o vertical (no sólo cundo instalamos el Amplificador de cabeza), en algún lugar donde no quede encerrado, donde se pueda garantizar tal flujo de aire.

Caso concreto: recientemente llegó un cliente quien manejaría todo su equipo de sonido con un solo y muy potente amplificador de cuatro canales Clase D, rango completo, y después de analizar profundamente las características del sistema y sus necesidades, la mejor opción para ubicar dicho amplificador era por debajo de la sombrerera, ¡de cabeza!, justo como no se debe de hacer.

Como ya lo mencioné, la solución inmediata y perfecta es instalar un ventilador, sin embrago para equipos enfocados a la calidad de sonido trato de evitarlo, ya que los ventiladores hacen ruido. Por ello mismo, sin dejar de reconocer las tremendas ventajas térmicas de los amplificadores con ventiladores integrados, suelo preferir prescindir de ellos por esa razón, el ruido, además de algunas otras desventajas como el exceso de contaminantes que pueden llegar a los circuitos, como se muestra en la imagen a continuación:

Así que necesitaba poner el Amplificador de cabeza en la parte interna de la sombrerera del auto, de cabeza, pero sin usar ventiladores. ¿Cómo puede hacerse esto? Se me ocurrieron varias cosas, la primera de ellas fue retirar la tapa trasera del amplificador (la que ahora quedará hacia arriba), con la consciencia de que este acto podría invalidar su garantía. Sin tal tapa, el calor generado dentro del aparato podrá salir con mucha mayor facilidad directamente de los circuitos generándolo. Pero eso no fue suficiente, por supuesto.

El siguiente paso fue que al fijar al amplificador de cabeza sobre su tabla de montaje, le fabriqué unas pequeñas patas de madera de medio centímetro a manera de aumentos, de tal forma que al montarlo quedara una rendija entre el amplificador y la tabla, facilitando de esta forma el flujo del aire al interior del mismo.

Creyendo que ambas prácticas no serían todavía suficientes al instalar el Amplificador de cabeza, a la tabla de madera de montaje le hice una perforación circular de gran diámetro, lo cual dará más espacio a los circuitos para “respirar”.

Finalmente, a la hora de fijarla por la parte inferior de la sombrerera del auto, hice coincidir tal perforación con otras perforaciones originales en la lámina del auto, con la intención de contar con más área libre para disipación del calor y muy probablemente un camino para flujo de aire desde la cabina hacia la cajuela. Realmente no sabía si todas estas precauciones iban a ser suficientes o no.

Sin embargo al día de hoy, a más de un año de terminada la instalación, creo tener ya la seguridad de comentar que fue un éxito, que jamás se ha apagado por sobrecalentamiento aun cuando en ocasiones se le ha usado de manera ruda por más de 6 horas continuas, y creo inclusive que trabaja más fresco que en circunstancias estándar.

Artículo obra del Ing. Juan Castillo Ortiz, publicado en la Revista AudioCar #405

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